¿Es posible llevar a cabo una política industrial independiente en México?

Felipe Soto • 17 de agosto del 2026 •

Cuando se aborda el tema de la industria en México, es indispensable tratarlo no solo desde la óptica de su importancia y su dinamismo, sino también desde sus orígenes, su estructura y su futuro. Tratar este tema cobra relevancia en el momento en que se discute el futuro del Tratado entre México, Estados Unidos y Canadá (T-MEC), así como las secuelas que deja un tratado entre desiguales donde las reglas las pone el país económicamente poderoso, ya que de ello depende no solo el porvenir del mismo sector industrial de Mexico sino el bienestar de futuras generaciones y del desarrollo socioeconómico del país en su conjunto. 

La situación actual presenta una disyuntiva histórica, seguir atados por un largo tiempo más a una economía en decadencia y a valores de una cultura ajena o recuperar nuestra capacidad para decidir y garantizar nuestra industria nacional.  En el ámbito de la dependencia respecto a Estados Unido (EU) ésta no consiste solo en la fría y alta cifra de la inversión directa, sino que está dirigida a la industria que ese país necesita para satisfacer los requerimientos de su demanda interna de bienes semielaborados y otros de uso final.

Además, esto ha impedido desarrollar una industria propia que nos permita ser una potencia industrial y tecnológica. Si bien podría decirse que la inversión extranjera es generadora de empleo, el avance y uso de la tecnología digital y la robótica de la empresas extranjeras, factor de competencia que no les conviene transferir,  reduce cada vez más el uso de mano de obra, por lo que es cuestionable el supuesto beneficio laboral masivo ante la evidencia de las cifras de empleo informal; además, los ingresos que pudieran generarse se destinan en buena medida para adquirir mercancías importadas y comercializadas por empresas extranjeras, es decir que son estas empresas las que aprovechan el mercado interno y la consecuente salida de divisas reduce la capacidad de ahorro nacional. Por otra parte, a las empresas extranjeras les interesa ubicarse solo en determinadas regiones cercanas a la frontera norte o donde se cuenta con infraestructura de transporte que facilita el acceso al mercado de EU, agudizándose el desequilibrio regional.

Desde luego, la política industrial nacional actual es distinta a la que prevaleció en el periodo 1940-1970 en el que el crecimiento económico fue en promedio superior al 6 % anual, derivado de un rápido desarrollo de la industria nacional, con importantes inversiones públicas, el fortalecimiento del mercado interno basado en la sustitución de importaciones respaldada por la política arancelaria y los límites a la inversión de empresas extranjeras. Sin embargo, al final de la década de 1970 se registró un paulatino deterioro de este modelo, producto de sus propias contradicciones, ya que como en casi la totalidad de los Estados emergentes que, después de la segunda guerra mundial, fincaron su desarrollo autónomo recurriendo a la inversión extranjera y sobre todo al excesivo endeudamiento con los organismos financieros internacionales. En los años ochenta ya se venía vislumbrando un proceso de desindustrialización y del modelo basado en la sustitución de importaciones y se desmantelaron los mecanismos de protección arancelaria, el marco legal que regulaba la inversión extranjera y las condicionantes para establecer empresas foráneas.

Para inicios de los años 90 estaban dadas las condiciones para garantizar el dominio político y económico de Estados Unidos sobre sus vecinos Mexico y Canada en beneficio de su propia economía, para ello se firmó el tratado tripartito de libre comercio (TLC) que comenzó a aplicarse el 1º de enero 1994. Para reforzar este mecanismo del predominio de EU, después de varias revisiones se firmó el T-MEC como una nueva versión de este tratado que entró en vigor el 1o de julio de 2020, que afianzó la dependencia del destino, crisis y decisiones que a su conveniencia o no, tomaría Estados Unidos.

Es evidente que la vigencia del T-MEC no ha logrado contrarrestar los efectos perniciosos del neoliberalismo en la estructura de la industria mexicana por la forma en que se ha llevado a cabo la política industrial cuya participación en el PIB no ayudó a superar el mediocre crecimiento de apenas alrededor del 2.5 % en promedio anual en el periodo neoliberal de 1990 a 2018, similar al de Estados Unidos de entre 2.5% y 2.6 %, en el mismo periodo el crecimiento promedio anual de la industria fue en México fue de entre 2.5 y 2.7 %.

Ahora frente a sus propias contradicciones el modelo neoliberal ha entrado en crisis y dado lugar a que el 1 % de los más ricos conservan más que el 95 % de la población mundial. Esto ha propiciado que algunos gobiernos de los países victimas de este modelo volteen a ver hacia políticas nacionalistas sustentadas en acciones de corte proteccionista que puedan configurar una política industrial soberana basadas en las siguientes consideraciones:

Una industria soberana con visión de futuro. Los países que han logrado posicionarse como líderes industriales, no lo lograron en una noche, pero si se plantearon a que querían llegar y que es lo que tenían que hacer para lograr sus metas por etapas.

Sectores industriales estratégicos. La eficiencia de una política industrial depende en gran medida del impulso que se le dé a sectores y actividades industriales con criterios de desarrollo soberano y no supeditados al interés de la demanda externa que no necesariamente contribuyen a propósitos de mayor valor agregado directo e indirecto como los bienes de capital de avanzada, partes y componentes de alto contenido nacional, productos para la exportación y productos para consumo interno que sustituyan importaciones.

Indispensable es el control del Estado en la conducción del desarrollo industrial. Ahorro e Inversión pública. Inversión privada con estímulos fiscales y subvenciones estratégicas a empresas de capital nacional, política fiscal progresiva, política arancelaria discriminatoria, patentes tecnológicas mexicanas, política internacional alineada a la política industrial interna de carácter soberano.

Coordinación de todas las entidades del Estado mexicano en torno a un proyecto de desarrollo industrial de largo plazo. Participación coordinada para la planeación industrial vinculante de las Entidades del sector público quetienen mayor relevancia en cuanto a sus funciones para la consecución del objetivo común de desarrollo industrial: economía, energía, tecnología, educación pública, hacienda y crédito público, infraestructura, comunicaciones, transporte, y relaciones exteriores para comerciar con cualquier país, entre otras.

Desde luego que una política industrial no sometida a intereses externos tendría que considerar estos lineamientos. Sin embargo, actualmente con el T-MEC es imposible llevar a cabo en México la reindustrialización independiente para que se convierta en una potencia reconocida en el escenario mundial, entre las limitantes del T-MEC, se señalan entre otras las siguientes:

Trato no preferencial de ninguna de las partes. En cuanto al comercio de mercancías, EU lleva ventaja en este intercambio y no es posible aplicar aranceles diferenciados para estimular importaciones y exportaciones estratégicas.

Un ordenamiento jurídico uniforme. Esto somete la soberanía nacional de México a la cultura legal por consenso, lo que significa que no puede hacer unilateralmente leyes que beneficien preferentemente al país, valora agregado a materias primas, productos industriales como mercancías textiles y prendas de vestir.

Normas comunes. Mexico está impedido a crear normas para productos que contengan diferencias tecnológicas propias distintas a las de las otras dos partes, lo que impide crear una ventaja competitiva para el país.

Una contratación pública indiscriminada. Es imposible aplicar una política pública para proteger y estimular preferentemente a las empresas de capital nacional, sin caer en una medida que se considere, por las otras dos partes, como trato injusto, discriminatorio, arbitrario o injustificable hacia una empresa extranjera.

Obligación de trato nacional. impide al Estado Mexicano impulsar su industria nacional en forma estratégica y selectiva, ya que cualquier apoyo, beneficio o incentivo que quiera dar al capital nacional, tendría que otorgarlo también al Capital de los otros Estados Parte.

Trato nacional a las mercancías de otra Parte. Ninguna clase de apoyo ya sea económico o en especie, que pueda beneficiar o poner en una posición de ventaja a la mercancía nacional sobre la mercancía de otro Estado Parte.

El trato de Nación más favorecida. Impide a México establecer relaciones comerciales con otros Estados en términos más favorables.

Deja una Respuesta

Tu correo electronico no será publicado.